11.21.2014

Perra.

La quisieron por traviesa, ambos. Ninguno imagina aún qué tan traviesa es. No es traviesa, es mala, es mala. Los tres saldrán llorando, incluso esa niña mala, pero ustedes dos no tendrían por qué.
Tú le has dado todo tu cariño, has aguantado sus berrinches, has aguantado su mala educación, has aguantado una sarta de tonterías. Pondrías tu vida en sus manos y aunque crees que no, ya lo hiciste. Te metiste por lados equivocados. 
Tú la amaste, le intentaste dar todo el amor que nunca has podido dar. Te enamoraste una vez, pensando que esa niña buena, más buena que tú, te corresponde. Pero te miente, por lo bajo desea que desaparezcas.

A veces la niña mala desea que los dos la odien, pero ella sigue siendo una niña mentirosa. Quiere a uno, quiere a otro, nunca ha sabido a cuál quiere más. A veces la niña cree que no quiere a nadie. 

Es más, la niña está jalando a sus arenas a alguien más. Te estás hundiendo tú también, niña, y si pierdes el control, todos ellos se encargarán de que te vayas al infierno. 


Perritas jugando a la mujer fatal. Si tienes suerte algo te matará antes de tener que dar explicaciones. 

7.13.2013

Random 1-7

UNO



Suicídate conmigo Acariciará tu cara con su guante de piel negro.
Aunque habrás intentado detenerla antes, y su situación no será más que culpa tuya, te causará lastima verla apunto de ahogarse. No será un suicidio: inevitablemente morirá y tú serás culpable. Suicidarte con ella será una opción, más fácil de lo que cuesta pronunciarlo, pero no querrás irte aún. 
Mirarás su rostro recién construido, pálido, sin color; el miedo le revolverá el estómago y confundirá su cabeza. Mirarás hacia atrás y encontrarás el mismo fúnebre paraíso.
Estará paralizada y el agua empezará a subir y a mover sus abrigos negros y bufandas grises. Acurrucarás en ellos tu cuerpo desnudo y asentirás. Buscarás sus labios y la besarás. Quizá, como tú, escapará una vez más.
Después de eso, la habitación se irá haciendo más oscura y más fría; sentirás el delicioso placer del agua helada llegando y casi congelando tus piernas, dejarás que penetre en tu sistema respiratorio y sucumbirás.

Aparecerás en una habitación de tu infancia. Paredes pintadas color salmón, un techo descarapelado, una puerta de malla despintada y oxidada con restos de azul.  Tres sillas y una mesa vieja. Esconderás tu cuerpo, aún desnudo, debajo de la mesa, y las verás entrar:
Lucy y su hermana mayor Naye. Jugarán contigo como antes lo hacían, te prestarán cobijas pesadas para cubrir tu desnudez. Más tarde caminarás por los molinos, enormes y aparentemente desérticos: no habrá nadie, no podrás gritar, no podrás correr. 
Sin sentido buscarás su presencia: esta vez no está ahí; está vez está lejos; quizá está vez sí se esfumó. 

Por último te darás cuenta de que sueñas, te costará concentrarte para despertar. Sentirás tu cuerpo pesado, y te darás cuenta de que ahora es ella la que está sobre ti. Ella desnuda y tu cuerpo con ropas negras y pesadas. El grifo estará abierto y no te podrás mover, quedarás bajo su cuerpo, con su cabello rubio alrededor de tu cuello.