2.28.2022

Años

 La ultima vez que escribí en este blog fue hace casi dos años. Quién diría que terminaría regresando aquí.



Nadie lee esta basura, por supuesto, pero me gusta tenerla y escribir aquí igual. Por cierto, me ha tomado un montón recuperar la cuenta, pero lo he hecho. Por sentimentalismo, porque me molestaba el spam en los comentarios, porque quería este pequeño espacio para ser yo.


Mucho ha cambiado. Demasiado.

Caín al final desapareció de mi vida, también Abel, pero no voy a decepcionarles, tengo un amor igual de frustante ahora. 


¿Qué pasó con Abel?

Pues, les parecerá sumamente inverosímil, o yo muy perra (siempre parezco muy perra de todas maneras), pero Abel y yo nos largamos a vivir juntos un tiempo y todo se fue a la mierda. No hay mucho qué decir, ¿no era eso ya predecible? Digo, teniendo tanto contexto...

¿Y qué pasó con Caín?

La última vez que Caín y yo nos vimos fue en Octubre del 2021. La misma semana que perdí a Abel, pero también una semana en la que me di cuenta de que estaba profundamente enamorada de quien llamaremos Gabriel (obviamente, quiero suponer que saben que todos los nombres están cambiados).

La última vez que Caín y yo nos vimos conocí a su hermana, nos besuqueamos (unos besos que no me supieron a nada) y me dijo que me amaba.

CAÍN ME DIJO QUE ME AMABA.

TAL CUAL ME DIJO: 'TE AMO'.


Ya cuando de nada importaba.

Ya cuando nada quedaba.


En fin.

Nunca más nos hemos vuelto a ver.


¿Y qué hay de nuevo?

Pues todo.

En este momento soy libre, tengo una carrera profesional exitosa y prospera, y vivo nada más porque sí, a cinco horas en auto de donde vivía antes. Ah, y aumenté bastante de peso porque pandemia, pero eso no me ha quitado estar bien pinche diosa. También fui un tiempo a terapia, por cierto (cualquiera que haya leído todo lo que puse antes diría que me urgía la terapia). 


¿Gabriel?

Pues sí.

Porque al parecer yo no puedo estar sin estar enamorada de algún imbécil. El modelo de este año es Gabriel. Pero ahora creo que sí que me mamé.


Gabriel, cuatro o cinco años mayor que yo, depende de la época del año. Una carita bella, ojos preciosos, y un acento colombiano que me hace mojar la ropa interior, y pues claro, es colombiano.

Con este, no sé ni por dónde empezar. No tengo ni razones para estar ilusionada (¿O un poquitito?), pero me encanta, me fascina, y sin duda alguna, me quedaba con ese chico hasta morirme.

4.22.2020

Vacía

Dice el blog que hace 22 días no escribo de ti.

Después de esa entrada, 6 días después, me escribiste, me mandaste notas de voz.


Suenas diferente. Ya no tienes ese tono calmado, suave con el que te recuerdo.
Ahora hablas raro. Y es tu voz, pero ya no te reconozco.



Hablamos y me dijiste que te gustaría verme ese fin de semana, que estabas dispuesto a ir a mi casa.
¿Verme?
¿En plena contingencia?


Estoy tan pinche pendeja, que te contesté que quizá se me complicara, pero que también quería verte.
¡Tan estúpida yo! Si no había salido en semanas, y me iba a escapar solo para ver a este idiota (perdónenme, juro que en todo lo demás no he abandonado mi casa ni para la tienda de la esquina).


Eso fue el día 7.
Y nunca,
hasta ahora, 22 de abril 19:19 hrs,
has escuchado mi mensaje.

Hiciste lo mismo.


Lo peor es que yo de pendeja emocionada, pese a todo, dos días después del 7, te mandé un mensaje aunque me hubieras ignorando diciéndote que vieras la luna, que estaba muy bella. Tampoco, sin respuesta.


Mi lenguaje es refinado... no.
Estoy hasta la puta verga madre de ti.

Te detesto, te detesto no sé si por mentir o por no tener huevos.
Detesto tus drogas que te han llevado a ignorar todo.
Detesto el fracaso que te has vuelto.


Hoy me acordé de ti, porque justo estaba escuchando música en aleatorio y salió una canción de un álbum que a ti te gustaba mucho. Yo tengo ese álbum guardado porque tú me dijiste que lo escuchara, que te gustaba mucho.


Me acuerdo de ese día exacto.
Estaba yo en la esquina de un salón, sola, había llegado tarde. 
Te me acercaste.
Te sentaste en mi mesa. 
Empezaste a platicar conmigo.


Estabas medio cantando una de esas canciones y me recomendaste el álbum.
Te dije que olías a café.
Te espantaste.
Me hablaste.
Me pusiste nerviosa como siempre.


Ese Caín ya no existe.

Es normal.

Esa "yo" ya tampoco existe.


Pero no esperaba que te volvieras así.
Peor.
Más indeciso.
Prefiriendo tus drogas a cualquier cosa.

Te estás poniendo viejo. 
Ya tienes 27, este año cumples 28, y solo hablas ya de drogas.


Odio menospreciarte después de todo lo que te he adorado, pero estoy cansada.
Tan malditamente cansada de tus actitudes, que llevo desde entonces sin pensarte.
Sin acordarme de ti.


Ya no quiero saber nada tuyo.
Quiero que me pruebes que me quieres o no vuelvas nunca jamás en la vida.

Te echaré al olvido porque nunca había estado tan cansada, y ya estás parcialmente ahí.

Lo triste es no tener ni una foto para recordar cómo eras antes.
Como fuiste.

Tu sonrisa que siempre me encantó.

Cualquier día me entero que ya te conseguiste otra, sí me va a doler.
No importa.

Haz lo que quieras, Caín.
He sido tu pendeja incondicional mucho tiempo, y ya no voy a serlo, menos en este grado.

Ahora veamos.
En tres días cumplo años.
¿Te vas a acordar? ¿Te va importar?
¿Me vas a mandar un mensaje y ya?

Ya no tengo nada de fe en ti.