8.14.2018

Y apareciste como si nada, otra vez. Y te bastó nada, decir que me extrañabas, decir que extrañabas mi olor, mi mirada, mi cuerpo, mis besos, hablar conmigo, para tenerme a tu disposición en minutos.

Y al inicio me arrepentí, pero después me arrepentí más.

Como siempre, lo primero que hicimos fue coger, coger, y coger, muy sucio, porque te gusta así, y me gusta así. En ese momento, estaba arrepentida.

Arrepentida por ser una traicionera, porque siempre terminemos haciendo lo mismo, arrepentida. No estaba arrepentida de que lo hubiéramos hecho, después de todo mis mejores orgasmos han sido contigo.  

Pero me arrepentí más después. Cuando nos calmamos, cuando nos acostamos en la cama y platicamos, y me valió madres todo, y me acosté a tu lado, te abracé, me abrazaste, nos besamos, acaricié tu piel. Nos contamos mil cosas...

¡Qué malditamente fácil es hablar contigo! ¡Qué malditamente placentero es contarte las cosas! Oirte hablar, tus opiniones, tus sentimientos...

Cogimos otra vez después de hablar un ratote, y más tarde seguimos hablando, y te di masaje en la espalda y terminamos llenandonos de besos, agarrandonos las manos, contandonos mil cosas...

Y después de pasar la mejor tarde de todo este caluroso verano, y que me fui, me arrepentí más.

No solo por traicionera. He sido tan malditamente estúpida. 
Todo este tiempo lo que debí haber hecho de dejarte de hablar, pedirte que te alejes, borrarte de mi vida, porque... ¡Porque no lo sé! Porque quizá soy tan malditamente estúpida que estoy empeñada en estar con alguien porque me ama, porque soy su vida, porque encuentro en él algo que no sé si alguna vez encontraré en ti...

¡Pero lo único que he hecho es joderlo todo más!
De todas maneras, tú dijiste que no estabas listo para una relación ¿o al final solo me lo dijiste por miedo a perder? ¿Por miedo a pedirme que me fuera contigo y que yo dijera que no? Y prefieres tenerme un ratito.


O quizá en realidad todo esto es un puto juego para ti, y muy en el fondo te aprovechas de mí, de lo que siento y simplemente te limitas a tomar que sabes que tengo una debilidad por ti para coger con alguien que siempre va a decir que sí...

Pero tus ojos, tu mirada, tu voz... todo me dice que los dos hemos sido un estúpidos...
Que tú quieres estar conmigo, y yo quiero estar contigo

Pero para no variar en estos últimos dos años, tú no me lo vas a decir, y yo no te lo voy a decir, porque ambos creemos que sí es mejor así. Porque tú no crees poderme dar lo que necesito, y porque yo no creo que dejar a Abel sea tan simple...

Pero me arrepiento de esta vez, porque solo terminé de concluir, que mi alma se envenena con la tuya, y que después de tanta estupidez, eres el maldito amor de mi vida...


¿Y sabes algo? No tienes idea de lo que me gustaría estar hoy, contigo, mirandonos a los ojos, agarrados de las manos, otra vez.

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